Hace unos días pude oir en las noticias que el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quería suprimir la publicidad de la televisión pública.
Esto me suscita un par de dudas, empezaré a exponer la primera, que es de tipo económico.
Algunos franceses estarían encantados con la propuesta del presidente galo Sarkozy (salvador de la patria según su campaña electoral ¿A quien me recuerda?). Bueno, a lo que ibamos, Sarkozy promete una televisión pública sin publicidad ¡Sin publicidad! ¿Alguen se imagina esto mismo en España? La idea tampoco disgustaría a muchos, poder disfrutar de series como Cuéntame o de la película de los domingos sin publicididad.
Los franceses, en pocas semanas pueden disfrutar de esta competencia desleal (por parte de los poderes públicos a las empresas privadas) en la televisión pública¡y sin pagar! ¡Si es que mira que tienen buen presidente!
Ah, ¿pero que no piensan pagar los franceses la televisión pública? nos preguntaremos los españoles. Claro que si (o que zy) pagarán pensaría Sarkozy, pero una cosa es decirselo públicamente y me atreveria a decir, que también democráticamente, y la otra es que no se enteren de que realmente lo están pagando.
Bueno, alguna excusa tenemos que poner digo yo, ¿no?. Que los franceses son un poco raros, pero tontos no son. Bueno, pues digamos que subiremos los impuestos a las demás televisiones por anuncios y así cubrimos los gastos de la televisión pública. Y además suena hasta bien, que féliz se ha debido quedar el presidente francés.
Eso, eso, ¡Que se ocupen otros! Los franceses no deben de pagar.
A nadie con dos dedos de frente se le escapa que lo que ha lanzado Sarkozy no es sino una pelota al tejado del vecino. ¡Que solución más buena! Que se ocupen otros de los problemas sin solucionarlos realmente, sin que quepa duda de que la foto ya se la hace Sarkozy como un triunfo.
Los directivos de las cadenas de televisiones privadas no serán los que se queden con la pelota de Sarkozy, por lo que estos incrementarán las tasas para que las empresas puedan anunciarse.
Mira que bien, ahora el problema ya no es tanto de las cadenas de televisión sino de las empresas. ¡Eso, que se ocupen las empresas y las sobretodo las que se anuncian, las grandes multinacionales!
Las empresas multinacionales no son de tal envergadura por que les guste pagar más. Nadie se hace rico firmando talones, sino recibiéndolos. Bueno, las “queridas” empresas multinacionales subirán el precio de los productos, no serán ellas las que tengan que pagar el pato de Sarkozy. Ante el poder de estas, las empresas medianas y pequeñas se verán obligadas a subir el precio de los productos
Una posible solución es que dejen de anunciar sus productos las empresas, lo que parece muy improbable pues como bien se sabe, las empresas sin publicidad venden menos de la mitad. No se pueden permitir este lujo de prescindir del marketing.
Conclusión: El que va a pagar que no haya anuncios en la televisión pública francesa es el ciudadano francés, tanto el que es consumidor de la televisión pública como el que no lo es.
Eso si, no será un impuesto directo, no vaya a ser que se enteren los franceses. Y así todos contentos.
Ahora bien, si los socialistas franceses saben moverse, tienen un arama arrojadiza contra Sarkozy. Pueden invertir el proceso y culpar a Sarkozy de la subida de precios en Francia de los productos, y si lo hacen estupendamente, les achacarán la crisis económica de Francia a la política de Sarkozy (aunque no tenga nada que ver). Y todo ello, por que Sarkozy se ha encargado de no solucionar problemas y si de hacer demagogia y falso populismo... Conclusión: no evites los problemas, solucionalos.
El otro problema que se puede plantear si se lleva a cabo esta propuesta es de tipo empresarial y de libertad de expresión.
Francia está integrada en la UE como bien se sabe. Es decir, rigen los principios de y es la prohibición de favorecer a algunas empresas (sean o no públicas) sin justificación alguna y también el de la inoponibilidad de trabas económicas a las empresas de los diferentes paises de la UE.
Ahora bien, ¿Es lícito que Francia permita a una empresa (tv pública en este caso) no tener que competir al nivel de las empresas privadas al no tener por que “sufrir” la publicidad y posicionándose en un nivel superior?. Las empresas privadas tendrán que subir la cuota por publicidad a las empresas o bien introducir más publicidad, lo que, en cualquier caso, les “esclaviza” aún más a las empresas privadas, al depender su existencia de estas mismas. ¿Podrán estas criticar a las empresas que ellas quieran?¿tendrán plena libertad de expresión? Y además, contraviene uno de los principios económicos fundamentales de la Unión, como es el de no poder ayudar a las empresas sin jutificación (las justificaciones en Derecho Comunitario son de una interpretación muy restrictiva como puede ser una la del fuerza mayor (cuya concurrencia es muy improbable)).
No obstante, otra posible consecuencia, podría ser que las empresas televisivas europeas (y de las no europeas también) vieran laoportunidad de las deterioradas tv privadas francesas y quisieran ocupar el puesto que estas han dejado libre.
De todas formas, una televisión pública sin necesidad de autofinanciarse, una tv pública que pueda gastar “todo lo que quiera” puede ser peligroso, pues los gastos pueden aumentarse de forma considerable, asi como las “necesidades” que tenga la televisión.
No obstante, para ser objetivo en esta vida, hay que ver todo lo negativo y lo positivo, por muy pequeño que pueda ser.
Como argumento positivo cabría destacar que una televisión pública sin necesidad de autofinanciarse mediante la publicidad es mucho más libre, con una libertad de expresión plena y lejos de los condicionamientos económicos. Ahora bien, ¿son las televisiónes públicas independientes?. Quizas de las empresas si, pero de los partidos políticos lo dudo, aunque en paises como el Reino Unido y España (siguiendo el ejemplo de este) se van acercando a la independencia plena.